LOS ÁNGELES.- En tiempo de confesiones, anestesia 0: "no se puede ganar siete veces el Tour de Francia sin doparse". Así se lanzaba al abismo de la culpa Lance Armstrong, sentado cómodamente, o no, en el sillón del escenario de uno de los programas estadounidenses más populares.

La teleaudiencia esperó la revelación con ansias y con el correr de las horas aparecieron los comentarios más despiadados contra el ex ciclista acusado de dopaje sistemático y al que ya se le retiraron todos aquellos títulos de falsa gloria, los diplomas del fraude. "Tras la entrevista, Armstrong resulta aún menos simpático", tituló el diario "USA Today". "Uno casi se pregunta si es humano, si tiene idea de la diferencia entre el bien y el mal", agregó antes de llamar al ex ciclista "engreído y cortante, frío y sin sentimientos".

Según "The New York Times", la entrevista fue extrañamente baja en energía y emoción. "No es sólo un deportista que mintió sobre el uso de drogas; era el canalla mentiroso en una de las grandes historias de amor de Estados Unidos", señaló el diario

Los dardos partieron desde sectores diversos, y uno de ellos fue el tenis, con Novak Djokovic a la cabeza. "Armstrong ha engañado al deporte. He perdido la confianza en el ciclismo con tantos escándalos", contó "Nole". Pero Stuart Miller, responsable de los tests en la Federación Internacional de Tenis (ITF), fue menos emocional: "con este asunto admitimos que el hecho que una persona nunca haya dado positivo no significa que no se haya dopado. Ahora vamos a incrementar los controles". "Nadie habría imaginado una confesión pública, pero luego de todo, para nosotros, Lance Armstrong ya es pasado", sentenció el director del Tour de Francia, Christian Prudhomme. (Especial-DPA)